Fin de los plegables pesados: Los nuevos modelos Galaxy Z Fold reescriben las reglas de diseño

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17. 9. 2026 09:00

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Los plegables lucharon durante mucho tiempo con un obstáculo fundamental: para mucha gente, eran simplemente demasiado pesados y voluminosos. Cuando el primer Galaxy Fold llegó en 2019 con un peso de 276 gramos, fue una maravilla tecnológica que, sin embargo, se notaba bastante en el bolsillo. Una encuesta de YouGov de 2024 mostró claramente que las dimensiones y el peso son el principal obstáculo para los clientes a la hora de comprar un plegable. Y eso fue precisamente lo que inició una constante búsqueda de ingeniería para conseguir un dispositivo más delgado y ligero.

¿Cómo Samsung ha ido reduciendo gradualmente los gramos de su plegable insignia?

  • 2019 – Galaxy Fold: 276 gramů
  • 2023 – Galaxy Z Fold5: 253 gramů
  • 2025 – Galaxy Z Fold7: 215 gramů
  • 2026 – Galaxy Z Fold8: 201 gramů

El modelo del año pasado, el Galaxy Z Fold7, ya logró lo impensable: con sus 215 gramos, se situó por debajo del peso del «clásico» buque insignia Galaxy S25 Ultra. Sin embargo, el Galaxy Z Fold8 de este año fue aún más allá y redujo el peso a unos increíbles 201 gramos, convirtiéndose en el plegable más ligero del mundo. Sin embargo, este salto no se debe solo al reemplazo de algunos plásticos por una variante más ligera. El fabricante tuvo que reescribir desde cero las reglas de cómo se construyen los teléfonos.

Anatomía de la precisión y lámina de titanio

La reducción de las dimensiones requirió el adelgazamiento de las capas de la pantalla y el uso de componentes de extraordinaria precisión. Pero esto no debe significar que el teléfono no sea duradero. Por ello, Samsung ha desarrollado una nueva tecnología de pantalla, Flex Titanium, para los modelos Galaxy Z Fold8 y Z Fold8 Ultra. La base es una lámina de aleación de titanio, cuyo grosor corresponde aproximadamente a un tercio de un cabello humano. Junto con ella, los ingenieros también tuvieron que rediseñar las placas metálicas debajo de la pantalla, que en los puntos más delgados miden unos extremos 0,15 milímetros. Con tal grosor, existe el riesgo de que el metal se deforme durante el mecanizado, lo que requirió la implementación de procedimientos de mecanizado y enfriamiento completamente nuevos y multifásicos.

La bisagra tampoco se quedó atrás. Ya no se transfiere de la generación anterior, sino que se diseña a medida para cada modelo, para distribuir perfectamente la presión al abrir y no ocupar ni un milímetro de espacio innecesario en el interior.

Materiales avanzados para durabilidad y refrigeración

Con la disminución del grosor del teléfono, surge otro problema físico: ¿cómo disipar el calor de un procesador potente? Mientras que la resistencia externa la proporciona un marco de aluminio Advanced Armor Aluminum, robusto pero ligero, en el interior, el trabajo principal lo realizan materiales avanzados. Un ejemplo brillante es la capa de grafito de refrigeración, que en el modelo Galaxy Z Fold8 Ultra ha aumentado un 7 %. El ahorro de peso, manteniendo una perfecta disipación del calor, también está garantizado por la capa de Clad Metal en la parte trasera interna, que combina diferentes metales. Este paso ayudó a reducir el peso y, al mismo tiempo, a mantener el rendimiento térmico necesario.

Optimización hasta las milésimas de gramo

Sin embargo, la fase más interesante del desarrollo se asemeja más al trabajo de un relojero. Cuando ya no es posible ahorrar gramos enteros en componentes grandes, hay que ir al micromundo. Los desarrolladores examinaron con lupa casi 270 componentes y 180 piezas auxiliares. El resultado es una placa base reducida, la eliminación de superposiciones innecesarias con las piezas circundantes en la antena MFC (Magnetic Flux Channel) y la eliminación de quince componentes superfluos. Los 170 componentes restantes fueron reducidos al mínimo por los técnicos y fusionados en una sola unidad siempre que fue posible.

A menudo, esto ahorró solo una milésima de gramo (0,001 g). Puede sonar como un detalle insignificante, pero cuando se realizan cientos de microcambios de este tipo, el resultado es una diferencia que se nota inmediatamente en la mano.

Gramos ahorrados en beneficio del rendimiento

El propósito de esta drástica reducción de peso no es solo la buena sensación del número 201 gramos en sí, sino, sobre todo, liberar espacio para mejores tecnologías. El modelo Galaxy Z Fold8 Ultra lo demuestra de manera ejemplar. Aunque mantuvo el mismo peso de 215 gramos que su predecesor, el Z Fold7, gracias al espacio liberado pudo incorporar una batería de 5000mAh considerablemente más grande. Esta por sí sola añadió 6 gramos al peso, pero los ingenieros lograron compensarlos rápidamente optimizando los circuitos internos. Así, el cliente obtiene no solo una batería más grande y una refrigeración más eficiente, sino también, por primera vez, una cámara principal de 200MPix y una ultra gran angular de 50MPix de primera categoría.

Así, la significativa reducción de peso no se debe al reemplazo de un solo componente, sino a ocho generaciones de desarrollo que demuestran que los teléfonos plegables pueden ser ligeros, delgados y, al mismo tiempo, tecnológicamente intransigentes.

Nota del editor

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